Álvarez, Carolina M.
Resumen:
El mundo actual es, como afirma la antropóloga argentina Rita Segato (2018), un mundo de dueños. En éste, los cuerpos están definidos por un sistema de clasificación jerárquica desigual que categoriza algunas vidas como válidas y vivibles, mientras otras son relegadas a la condición de desechables. En esta jerarquía, bajo el sistema capitalista y patriarcal, ser mujer implica un riesgo estructural: nacer mujer, nos ubica en una posición de subalternidad y de inferiorización sexogenérica. Sin embargo, esto se amplifica y complejiza en función de las diversas intersecciones y entrecruzamientos, que hacen a la identidad de una persona. El racismo, la misoginia, la xenofobia, la aporofobia, entre otras formas de discriminación y odio, son parte de un cruel sistema que empuja determinadas existencias, a la muerte. En este trabajo, partimos de la lectura de los feminicidios como un fenómeno estructural y sistémico, entendiendo que los mismos se constituyen como crímenes de Estado, y como síntoma de la nueva era de la dueñidad. Sin embargo, para analizar los feminicidios como una necropolítica de género, resulta fundamental no solo el desarrollo de conceptos como femicidio, feminicidio y necropolítica, sino que dichos conceptos, dialogan de forma articulada con los de la interseccionalidad y género, por lo que, el desarrollo de estos últimos, se torna fundamental. La necropolítica de género revela las nuevas formas de la violencia, control y dominación, que están sustentadas en una pedagogía de la crueldad. La misma se interpreta como una forma de política que administra la muerte, generando contextos desfavorables que precarizan existencias y despojan a ciertas vidas de dignidad y agencia, convirtiéndolas en objetos del poder soberano, que hace morir y deja vivir. Con el propósito de vincular las categorías teóricas con la realidad, se realiza un estudio de caso único sobre el feminicidio de Silvia Vázquez Colque, una vecina de Viedma asesinada por su expareja y padre de sus hijxs, Marcos Thola Durán. Este análisis se desarrolla desde la perspectiva de la necropolítica de género y se organiza en cuatro ejes temáticos: 1) ¿quién esi Silvia?, 2) su feminicidio, 3) el cuerpo, y 4) la organización feminista. En particular, el cuarto eje destaca el papel crucial de los feminismos como formas de resistencia frente a las nuevas violencias contemporáneas. La Comisión Silvia Vázquez Colque, integrada por militantes feministas, emerge como una red de contención, memoria y justicia. Este colectivo no sólo visibiliza el caso de Silvia, sino que interpela al Estado al asumir responsabilidades que éste no cumple, desafiando la impunidad mediante la organización y la solidaridad feminista.