Resumen:
El uso de fangos para aplicaciones dérmicas es una práctica llevada
a cabo desde la antigüedad. La misma tenía y tiene actualmente
como objetivo lograr mejorías en relación a diferentes patologías en
la piel, osteo articulares o musculares. También han sido
ampliamente utilizadas en la búsqueda de objetivos ligados a la
cosmética y estética (Carretero y Pozo, 2009; Finkelman, 2006;
López-Galindo y Viseras, 2004). El conocimiento más detallado
acerca de la composición química, mineralógica y propiedades de
estos materiales es en todo caso un avance relativamente nuevo en
el campo de la investigación científica.